El pie no defiende solo
- Dannwolf Calvin

- 10 ago
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Algunas vez se preguntaron: “¿Qué dicen los datos sobre centrales zurdos y diestros en el fútbol argentino?” Hay rasgos que, antes de cualquier análisis, ya vienen con una etiqueta puesta. Ser defensor central zurdo es uno de ellos.
No porque automáticamente defienda mejor. Tampoco porque gane más duelos o llegue antes a las pelotas. Más bien porque es un perfil escaso y porque, dentro de ciertos modelos de juego, tener un zurdo en la izquierda ordena cosas que con un diestro no siempre salen tan naturales. La pregunta entonces se puede dar vuelta.
En vez de pensar por qué se buscan centrales zurdos, vale la pena preguntarse algo más simple: ¿defienden distinto a los diestros? Para eso se analizaron los promedios defensivos de 486 centrales entre Liga Profesional, Primera Nacional, Federal A, B Metropolitana y Proyección. De ese total, 329 son diestros y 157 zurdos.
El primer dato es bastante claro: por cada zurdo hay poco más de dos diestros. Pero la escasez, por sí sola, no dice nada del rendimiento. Y ahí empieza lo interesante.
“Casi la misma cantidad de defensa”
Si miramos el volumen total de acciones defensivas, las diferencias prácticamente no existen. Los diestros promedian 9,24 acciones defensivas cada 90 minutos. Los zurdos, 9,17. Es decir, prácticamente lo mismo.
Con las interceptaciones pasa algo similar: 4,91 para diestros y 4,90 para zurdos. Incluso en la recuperación posterior a esas acciones, la foto es casi idéntica. Con esto se puede bajar una primera idea bastante instalada: no hay evidencia de que un perfil participe más que el otro en términos defensivos generales.
La diferencia aparece cuando empezamos a mirar cómo se construye ese trabajo. Más duelos no siempre es mejor. Los centrales zurdos disputan apenas un poco más de duelos defensivos: 5,67 contra 5,57 cada 90 minutos. La diferencia es mínima.
Donde sí aparece algo es en la eficacia: los diestros ganan el 70,18% de sus duelos, los zurdos el 68,69%. A simple vista podría parecer una ventaja clara del diestro. Pero cuando uno baja un poco más el dato, la historia se acomoda.
Una parte importante de esa diferencia viene de Proyección, donde los diestros tienen un 74,54% de duelos ganados contra 63,99% de los zurdos. El problema es que ahí la muestra es chica: 26 diestros y 13 zurdos.
Cuando se saca ese segmento, la brecha general se achica bastante. Y aparece otro dato que cambia un poco la lectura. En Primera Nacional, los zurdos no sólo disputan más duelos, sino que además los ganan mejor: 69,32% contra 68,16%. Ahí es donde los números hacen lo que tienen que hacer: no cerrar una idea, sino incomodarla un poco.
El juego aéreo sí muestra una tendencia. Hay una diferencia más constante cuando la pelota se levanta del piso. Los diestros disputan 4,49 duelos aéreos por 90 minutos, los zurdos 4,23. También ganan un poco más: 57,31% contra 56,51%. No es una diferencia grande, pero sí bastante repetida. En cuatro de las cinco categorías, los zurdos aparecen con menor volumen de duelos aéreos. La excepción vuelve a ser Proyección, donde cambian los roles, aunque con menor eficacia.
Con esto no alcanza para decir que un diestro es mejor en el juego aéreo. Para eso habría que meter muchas más variables: altura, estructura del equipo, tipo de defensa, altura del bloque, incluso el tipo de rival. Pero sí alcanza para marcar una tendencia que, en scouting, no conviene ignorar. Si un equipo necesita un central para defender muchos centros, sostener un bloque bajo o competir seguido contra delanteros de referencia, el hecho de que sea zurdo no puede ser el único filtro.
Ser zurdo resuelve una cosa. Ganar de arriba, otra. A veces coinciden. A veces no.
“Un dato que se repite en todos lados”
Entre todas las variables, hay una que aparece de forma bastante consistente: los tiros interceptados. Los diestros promedian 0,512 por 90 minutos. Los zurdos, 0,427. La diferencia ronda el 16,5%. Y lo más importante: se repite en las cinco categorías analizadas: B Metropolitana, Federal A, Primera Nacional, Proyección y Liga Profesional muestran la misma dirección. Eso convierte al dato en algo más que un número aislado. No necesariamente en una explicación, pero sí en una señal.
La pregunta que queda abierta es lógica: ¿los zurdos ocupan zonas distintas dentro del área? ¿Defienden más el costado y menos el centro? ¿Influye el sistema? ¿Es lo mismo un stopper izquierdo en línea de tres que un central en línea de cuatro? La planilla no lo responde. El video, probablemente sí.
“Primera Nacional es un caso aparte”
Si hay una categoría que rompe un poco la lógica general, es la Primera Nacional. Ahí los zurdos registran más acciones defensivas: 9,48 contra 8,68 de los diestros. También disputan más duelos y los ganan ligeramente mejor. Y en interceptaciones vuelven a estar arriba: 5,34 contra 4,87. Pero al mismo tiempo siguen perdiendo algo de terreno en el juego aéreo.
No aparece un patrón de superioridad clara de un perfil sobre el otro. Lo que aparece es otra cosa: un mismo perfil comportándose distinto según el contexto competitivo. Y eso, para el scouting, suele ser más valioso que cualquier promedio general.

“El problema es mirar el pie primero”
En “Scouting y contexto: ver para decidir” hay una idea que encaja bastante bien acá: los números no explican nada por sí solos si no se los pone en contexto. Y es una de las trampas más comunes en el scouting: ver primero el perfil y después al jugador.
Un club necesita un central izquierdo. Encuentra uno zurdo. Y la búsqueda parece resuelta. Pero todavía no empezó, faltan las preguntas importantes: ¿Defiende hacia adelante o hacia atrás? ¿Gana duelos en campo abierto? ¿Se siente cómodo defendiendo el área? ¿Anticipa o reacciona? ¿Puede sostener el mano a mano? ¿Juega en línea de cuatro o de tres? ¿El equipo necesita un zurdo… o necesita un central que, además, sea zurdo?
No es lo mismo. El pie no define al defensor Si uno mira el conjunto de datos, no aparece una superioridad clara de un perfil sobre el otro. Hay matices. Diferencias pequeñas. Algunas tendencias más estables que otras.
Los diestros muestran cierta ventaja en eficacia de duelos, en el juego aéreo y en tiros interceptados. Los zurdos igualan prácticamente todo el volumen defensivo y, según la categoría, incluso pueden superar en algunos indicadores.
Nada de eso alcanza para armar una conclusión cerrada. Y quizás ese sea el punto. El pie condiciona la forma en la que un defensor se ubica y juega. No define cuánto defiende ni cómo lo hace.
Para el scouting, esa diferencia es clave. Encontrar un central zurdo puede resolver una necesidad estructural del plantel. Pero elegir bien a ese central exige algo más que mirar con qué pie juega. Exige entender el contexto, el sistema y el rol. Los números pueden orientar. Después, como siempre, hay que mirar la cancha.
Dannwolf, Calvin



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